Sí, las shawarmas que todos conocemos como parte de la comida rápida tienen su origen en los países orientales y no fue en sus inicios un platillo para compartir con amigos.

El Shawarma nació en medio de la guerra

Para conocer el origen del shawarma hay que viajar varios siglos atrás, cuando los musulmanes luchaban contra los cristianos para recuperar el dominio de Jerusalén.

En los campamentos de guerra los hombres asaban la carne de cordero que llevaban consigo utilizando sus propias espadas y como no contaban con platos para servirla, usaron un pan aplanado y redondo como soporte.

Para complementar su alimentación, y quizás agregar un poco de sabor, dichos hombres a la intemperie añadieron los vegetales que conseguían en el camino y los pocos que su ejército era capaz de llevar, obteniendo como resultado una comida que mantuviese sus estómagos llenos y su energía intacta.

Luego de los enfrentamientos la shawarma llegó a los hogares libaneses y árabes, que si bien no tenían necesidad de un platillo rústico lo incluyeron en su dieta agregando más ingredientes y mejorando la presentación.

Con el esparcimiento de las culturas el platillo llegó a Europa y el resto de continentes, siempre recibiendo pequeñas variaciones en cada nuevo destino. Así llegó a convertirse en un plato tan común como la hamburguesa estadounidense o las lumpias chinas.

Shawarma en dos presentaciones diferentes

Una de las variaciones más evidentes que tuvo la shawarma en su recorrido por el mundo es el pan que se utiliza. En algunos países, incluso del medio oriente, todos los ingredientes están dentro de un pan redondo con una abertura en la parte superior, en otros se colocan sobre un pan delgado y largo que se enrolla sobre sí mismo.

El nombre de la shawarma también se ha modificado en su recorrido por el mundo, en algunas regiones se conoce como “kebab”, una palabra turca que quieres decir “pincho de carne”.