Se dice que el baklava se originó en la antigua Mesopotamia, pero hay versiones que afirman que fueron los asirios en el siglo VII a.C quienes colocaron capas de masa de pan sobre nueces trituradas e iban humedeciendo cada capa con miel para finalmente hornearlo en sus hornos primitivos.
 
El blaklava era considerado un postre de las familias pudientes y lo preparaban para las fechas especiales o para alguna celebración, este llegó a Atenas gracias a los marinos y mercaderes que al viajar a Mesopotamia no dudaron en llevarse el dulce y así fue como se fue esparciendo su sabor.  
 
El blaklava se fue enriqueciendo y fue mejorando gracias a los aportes que hicieron los griegos para mejorar la masa y ese aporte fue la técnica que permitía que al amasar quedara fina como una hoja. Las capas del blaklava son 33 haciendo referencia a los años que Cristo estuvo en la tierra.
 
Otra versión afirma que el origen del baklava fue de la cocina romana siendo su sucesor la cocina Bizantina, la discusión continúa y todavía no se tiene certeza del origen de este dulce. Se dice que la Güllaç es uno de los postres más antiguos de la cocina turca, consistía en poner capas de masa fylo sobre leche caliente endulzada con azúcar y lo servían con nueces y un poco de granada fresca. Era el postre para los meses del Ramadán. Se piensa que fue el dulce inspirador para la creación del blaklava.